Sprint S negrísima
Concurso Vespa en Java
El Banyuwangi Scooter Festival (BSF) 2025 se llevó a cabo los días 1 y 2 de febrero de 2025 en la Marina de la Playa Boom en Banyuwangi, Indonesia. Este evento, organizado por la comunidad Vespa Banyuwangi Bersatu (VBB), reunió a miles de entusiastas de las scooters de todo el país e incluso contó con la participación de asistentes internacionales, incluyendo un participante de Francia.
El festival no solo sirvió como punto de encuentro para los amantes de las scooters, sino que también ofreció una plataforma para expresar la creatividad, fortalecer la hermandad y promover la cultura local. Durante el evento, los participantes fueron introducidos a diversas manifestaciones culturales de Banyuwangi, como la danza tradicional Gandrung, el batik Gajah Oling y la gastronomía típica de la región.
El BSF 2025 incluyó una variedad de actividades, tales como:
Actividades sociales: se llevaron a cabo iniciativas como donaciones de sangre y apoyo a pequeñas y medianas empresas locales a través de puestos en el lugar del evento.
El festival fue animado por actuaciones de artistas reconocidos, incluyendo a Fredi Kayaman, Joni Agung & Doublet, Genk Music y la cantante legendaria de Banyuwangi, Catur Arum.
Los aistentes participaron en un recorrido denominado «riding rolling thunder», donde cientos de scooters recorrieron la ciudad, pasando por varios puntos emblemáticos de Banyuwangi.
Se organizaron concursos de scooters en categorías como restauración de modelos de los años 60 y 70, series PX y Small Frame, así como sorteos con premios como una Vespa.
El presidente de la Asociación de Motor de Indonesia (IMI) de la sucursal de Banyuwangi, Yusi Teguh Ariefianto, expresó su apoyo total al evento, destacando que el BSF 2025 sirve como un medio para presentar la creatividad automotriz de varias comunidades Vespa y promueve el desarrollo de una cultura automotriz positiva.
ASMR Vespa PK
Vespa Road Race
Kasshikkiri Miss con perrito en Vespa
«Kasshikkiri Miss con perrito en Vespa.
El cuerpo principal está terminado. Voy a empezar con el diorama.
Ah, puede que añada algo más de pintura a los bajos de la Vespa para que parezca un poco más rápida.»
No la pintes LXV
Vespa viajera
El principe de los scooters
Vespa Super Sprint 90 | 1969
El scooter más famoso

Fuente imagen —-> juanjoabsolut en X
En 1952, Piaggio llegó a un acuerdo con el grupo industrial español Banco Urquijo y otros socios para establecer la compañía Moto Vespa S.A. en Madrid. Este acuerdo permitía fabricar y distribuir las Vespas en España bajo licencia. La producción local se realizó para adaptarse a las restricciones del régimen franquista, que limitaba la importación de vehículos para fomentar la industria nacional.
Primera etapa: Importación desde Italia
Antes de que la fábrica de Julián Camarillo estuviera completamente operativa, se importaron unidades de Vespa desde Italia para satisfacer la demanda inicial en España. Estas primeras unidades correspondían a modelos clásicos, como la Vespa 125 de 1949 y algunos otros modelos posteriores diseñados por Piaggio.
Inicio de la producción en España
La producción en la fábrica madrileña arrancó oficialmente en 1953, y al poco tiempo Moto Vespa S.A. ya fabricaba las motocicletas de forma casi completamente local. Sin embargo, durante los primeros años, algunos componentes clave, como los motores y ciertas piezas de carrocería, seguían llegando desde Italia. Con el tiempo, la fábrica en Madrid logró una mayor autonomía, produciendo sus propios motores y adaptando los diseños para el mercado español.
Curiosidad histórica:
Las primeras Vespas fabricadas en España se distinguían por pequeñas diferencias con las italianas, como el uso de piezas locales o adaptaciones a las normativas de circulación en España. Además, el éxito inicial fue tal que la Vespa se convirtió en un símbolo de modernidad y movilidad para la clase media emergente.
No la pintes LXIV
Bola de Navidad XV
La Aventura Vespística de los Felípez
Era domingo por la mañana, y los Felípez se preparaban para su gran tradición semanal: la salida en Vespa. No eran una familia cualquiera, no señor. Ellos eran un equipo, un escuadrón de dos Vespas vintage .
Sus cascos, como no podía ser de otra forma, eran abiertos y clásicos, que daban un aire de película antigua… o de «familia que vive peligrosamente».
El padre, Felipe Felípez, lideraba la expedición montado en la Vespa con su hijo mayor, de diez años, encajado entre el manillar y su barriga.
—¡Papá, no me puedo mover! —protestaba el niño.
—¡Es por tu seguridad! —respondía su padre, mientras ajustaba su casco con una mano y arrancaba la moto con la otra.
Detrás, venía la madre la hija de seis años, en la misma posición entre el manillar y ella. La niña, en cambio, estaba encantada de ser la copiloto. Según ella, la convertía en «la copiloto más estilosa de toda Indonesia».
—¡Mamá, vamos más rápido que ellos! —gritaba, emocionada, mientras su madre le lanzaba una mirada que decía: «No provoques a tu padre».
Y así arrancaron las dos Vespas, dejando atrás algo de humo y un sonido que era mitad rugido del motor y mitad quejido, como si las motos pidieran unas vacaciones.
La primera parada fue en un semáforo del centro del pueblo. Allí, un grupo de ancianos sentados en la terraza de un bar no pudo evitar comentar:
—Ahí van los Felípez otra vez.
—Esas motos suenan como un poco a carrito de supermercado.
—¡Bah! Les envidio —dijo uno de ellos, mientras se ajustaba su gorro—. ¡Qué estilo, qué clase!
Cuando el semáforo cambió, Felipe, queriendo impresionar a los ancianos, aceleró de golpe… solo para descubrir que había olvidado quitar el caballete. La Vespa dio un salto torpe, y el niño gritó:
—¡Papá, el cohete no despegó!
—Tranquilo, Pablo, ¡era una prueba técnica! —respondió, arrancando de nuevo mientras madre e hijav pasaban a su lado, riendo a carcajadas.
El destino era el campo, a unos veinte kilómetros del pueblo. En el camino, los Felípez enfrentaron todo tipo de aventuras:
Se encontraron con un pastor que ocupaba toda la carretera. Manuel intentó pasar por un lado, pero una oveja decidió que su Vespa era el lugar perfecto para rascarse. La madre, desde atrás, no podía parar de reír mientras su hija comentaba:
—Mamá, esa oveja tiene mejor estilo que papá.
Despues pasaron por un túnel que amplificó el ruido de las Vespas. Los niños empezaron a gritar como si estuvieran en una montaña rusa, mientras su madre decía:
— Parece que estamos liderando un desfile de tractores.
Y durante una parada para comer, Felipe sacó un bocadillo de jamón cuidadosamente envuelto. Mientras les colocab una chapa sobre la importancia de respetar el estilo de conduccción de la Vespa, un cuervo bajó en picado y se lo robó.
—¡Ese pájaro es un criminal! —gritó, mientras los niños se retorcían de risa.
Finalmente, llegaron al campo. Aparcaron las Vespas bajo un gran árbol y se tumbaron a descansar. El padre, aún aferrado a su casco como si fuera un trofeo, dijo:
—Esto es libertad, familia. El viento en la cara, el motor en el alma…
—Y ovejas en el camino —añadió la madre, con una sonrisa.
De vuelta a casa, las motos ronronearon bajo las luces del atardecer. Los Felípez eran un espectáculo, con los niños cantando a gritos, los cascos brillando al sol y las Vespas sonando como si fueran dos pequeños bichos de carreras.
No eran rápidas, ni silenciosas, pero si prácticas, pero sobre todo eran únicas. Porque, como decía Felipe, “la vida es mejor en Vespa”.
Vespa Sprint Veloce 150
El mod Bryn Owen
Fotos históricas de Bryn Owen, 17 años, de Leicester, mostrando su scooter Vespa 100 Special de 100 cc, que cuenta con 34 espejos y 81 luces tanto delante como detrás, todo comprado con su propio dinero. Estas fotos fueron tomadas en julio de 1983.
Vespa Touring en Java hacia 1960
Conozca a los pastores de búfalos. Este cautivador retrato capta a un grupo de conductores de Vespa en un tour por Java en la década de 1960. Al fondo, un pastor de búfalos cuida de su ganado, creando un contraste único entre la movilidad moderna y la vida rural tradicional.
Las dos hermosas montañas representadas son el monte Sumbing y el Sindoro.
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