Rockstar Energy Drink

En 2001, Russell Weiner se dio cuenta de algo obvio: las latas de Red Bull eran diminutas y te las tomabas en dos sorbos. Pensó: «¿Por qué no darles el doble por el mismo precio?». Como no tenía dinero, este señor hipotecó su propia casa para financiar su locura. Así nació Rockstar Energy Drink. Al principio no tenía presupuesto para anuncios en televisión, así que Weiner se subía a una limusina vieja pintada con el logo de la marca y conducía por las calles regalando latas. La estrategia de la lata gigante de 16 onzas funcionó de maravilla. Para conectar con la gente, se metieron de lleno a patrocinar todo lo que tuviera adrenalina: skate, motocross, snowboard y bandas de rock. Se convirtieron en el combustible oficial de la cultura extrema. La jugada les salió tan bien que se volvieron un gigante. En 2020, la megaempresa PepsiCo llegó con un camión de dinero y compró Rockstar por la enorme cantidad de 3.850 millones de dólares. Nada mal.

Super Sonda

Nació a mediados del siglo XX como el eco infantil de una revolución que recorría las calles de Europa. La Super Sonda, forjada por las manos artesanas de la Garton Toy Company en los años cincuenta, no era un simple juguete de metal; era el pasaporte a la libertad para toda una generación de niños que soñaban con la velocidad y el diseño de las legendarias Vespas y Lambrettas.

Su silueta, esculpida en acero prensado, desafiaba el paso del tiempo con líneas curvas y aerodinámicas que evocaban el glamour de la posguerra. Cada detalle brillaba con luz propia:El manillar cromado que destellaba bajo el sol de la tarde.El sutil rugido imaginario que los niños creaban al accionar sus pedales de tracción.Las ruedas de goma maciza que devoraban el asfalto de las aceras, dejando atrás una estela de risas y fantasía.

El tiempo detuvo su marcha, pero no borró su leyenda. Hoy, aquellas viejas carrocerías desgastadas por el uso se han transformado en tesoros de colección, reliquias sagradas que los entusiastas de la automobilia buscan con fervor para rescatar un pedazo de infancia oxidada. La Super Sonda ya no recorre vecindarios, pero sigue viajando intacta a través del tiempo, recordándonos la época en que el mundo se conquistaba a golpe de pedal y pura imaginación.

La mejor forma de explorar el mundo

Mario Gabrieli, nacido en Italia, emprendió una vuelta al mundo con su hijo de 11 años en una moto Vespa de 50 años de antigüedad.

— El viaje, de unos 40 000 kilómetros, partió de Sídney y llevó a padre e hijo hasta Turquía, mientras descubrían diferentes países y culturas.

🗣 Mario Gabrieli:

Pensé que viajar en Vespa sería la mejor forma de explorar el mundo.
Nos embarcamos en este viaje para enseñarle a mi hijo sobre los países, las religiones, la geografía y la historia de todos esos lugares.