Curiosidades
Rebelión Vespa en Indonesia
Cada año, el festival de la Vespa de Kediri atrae a miles de entusiastas a la ciudad indonesia.
La rebelión de las vespas en Indonesia
Disponible para visualizar en ARTE.tv Cultura hasta el 27/03/2025
La hora del baño
Con un salacot
Owhe ke oweh voy de safari
Owhe ke oweh con mi salacot…
Lowrider clásica
Concurso Vespa en Java
El Banyuwangi Scooter Festival (BSF) 2025 se llevó a cabo los días 1 y 2 de febrero de 2025 en la Marina de la Playa Boom en Banyuwangi, Indonesia. Este evento, organizado por la comunidad Vespa Banyuwangi Bersatu (VBB), reunió a miles de entusiastas de las scooters de todo el país e incluso contó con la participación de asistentes internacionales, incluyendo un participante de Francia.
El festival no solo sirvió como punto de encuentro para los amantes de las scooters, sino que también ofreció una plataforma para expresar la creatividad, fortalecer la hermandad y promover la cultura local. Durante el evento, los participantes fueron introducidos a diversas manifestaciones culturales de Banyuwangi, como la danza tradicional Gandrung, el batik Gajah Oling y la gastronomía típica de la región.
El BSF 2025 incluyó una variedad de actividades, tales como:
Actividades sociales: se llevaron a cabo iniciativas como donaciones de sangre y apoyo a pequeñas y medianas empresas locales a través de puestos en el lugar del evento.
El festival fue animado por actuaciones de artistas reconocidos, incluyendo a Fredi Kayaman, Joni Agung & Doublet, Genk Music y la cantante legendaria de Banyuwangi, Catur Arum.
Los aistentes participaron en un recorrido denominado «riding rolling thunder», donde cientos de scooters recorrieron la ciudad, pasando por varios puntos emblemáticos de Banyuwangi.
Se organizaron concursos de scooters en categorías como restauración de modelos de los años 60 y 70, series PX y Small Frame, así como sorteos con premios como una Vespa.
El presidente de la Asociación de Motor de Indonesia (IMI) de la sucursal de Banyuwangi, Yusi Teguh Ariefianto, expresó su apoyo total al evento, destacando que el BSF 2025 sirve como un medio para presentar la creatividad automotriz de varias comunidades Vespa y promueve el desarrollo de una cultura automotriz positiva.
Kasshikkiri Miss con perrito en Vespa
«Kasshikkiri Miss con perrito en Vespa.
El cuerpo principal está terminado. Voy a empezar con el diorama.
Ah, puede que añada algo más de pintura a los bajos de la Vespa para que parezca un poco más rápida.»
El scooter más famoso

Fuente imagen —-> juanjoabsolut en X
En 1952, Piaggio llegó a un acuerdo con el grupo industrial español Banco Urquijo y otros socios para establecer la compañía Moto Vespa S.A. en Madrid. Este acuerdo permitía fabricar y distribuir las Vespas en España bajo licencia. La producción local se realizó para adaptarse a las restricciones del régimen franquista, que limitaba la importación de vehículos para fomentar la industria nacional.
Primera etapa: Importación desde Italia
Antes de que la fábrica de Julián Camarillo estuviera completamente operativa, se importaron unidades de Vespa desde Italia para satisfacer la demanda inicial en España. Estas primeras unidades correspondían a modelos clásicos, como la Vespa 125 de 1949 y algunos otros modelos posteriores diseñados por Piaggio.
Inicio de la producción en España
La producción en la fábrica madrileña arrancó oficialmente en 1953, y al poco tiempo Moto Vespa S.A. ya fabricaba las motocicletas de forma casi completamente local. Sin embargo, durante los primeros años, algunos componentes clave, como los motores y ciertas piezas de carrocería, seguían llegando desde Italia. Con el tiempo, la fábrica en Madrid logró una mayor autonomía, produciendo sus propios motores y adaptando los diseños para el mercado español.
Curiosidad histórica:
Las primeras Vespas fabricadas en España se distinguían por pequeñas diferencias con las italianas, como el uso de piezas locales o adaptaciones a las normativas de circulación en España. Además, el éxito inicial fue tal que la Vespa se convirtió en un símbolo de modernidad y movilidad para la clase media emergente.
La Aventura Vespística de los Felípez
Era domingo por la mañana, y los Felípez se preparaban para su gran tradición semanal: la salida en Vespa. No eran una familia cualquiera, no señor. Ellos eran un equipo, un escuadrón de dos Vespas vintage .
Sus cascos, como no podía ser de otra forma, eran abiertos y clásicos, que daban un aire de película antigua… o de «familia que vive peligrosamente».
El padre, Felipe Felípez, lideraba la expedición montado en la Vespa con su hijo mayor, de diez años, encajado entre el manillar y su barriga.
—¡Papá, no me puedo mover! —protestaba el niño.
—¡Es por tu seguridad! —respondía su padre, mientras ajustaba su casco con una mano y arrancaba la moto con la otra.
Detrás, venía la madre la hija de seis años, en la misma posición entre el manillar y ella. La niña, en cambio, estaba encantada de ser la copiloto. Según ella, la convertía en «la copiloto más estilosa de toda Indonesia».
—¡Mamá, vamos más rápido que ellos! —gritaba, emocionada, mientras su madre le lanzaba una mirada que decía: «No provoques a tu padre».
Y así arrancaron las dos Vespas, dejando atrás algo de humo y un sonido que era mitad rugido del motor y mitad quejido, como si las motos pidieran unas vacaciones.
La primera parada fue en un semáforo del centro del pueblo. Allí, un grupo de ancianos sentados en la terraza de un bar no pudo evitar comentar:
—Ahí van los Felípez otra vez.
—Esas motos suenan como un poco a carrito de supermercado.
—¡Bah! Les envidio —dijo uno de ellos, mientras se ajustaba su gorro—. ¡Qué estilo, qué clase!
Cuando el semáforo cambió, Felipe, queriendo impresionar a los ancianos, aceleró de golpe… solo para descubrir que había olvidado quitar el caballete. La Vespa dio un salto torpe, y el niño gritó:
—¡Papá, el cohete no despegó!
—Tranquilo, Pablo, ¡era una prueba técnica! —respondió, arrancando de nuevo mientras madre e hijav pasaban a su lado, riendo a carcajadas.
El destino era el campo, a unos veinte kilómetros del pueblo. En el camino, los Felípez enfrentaron todo tipo de aventuras:
Se encontraron con un pastor que ocupaba toda la carretera. Manuel intentó pasar por un lado, pero una oveja decidió que su Vespa era el lugar perfecto para rascarse. La madre, desde atrás, no podía parar de reír mientras su hija comentaba:
—Mamá, esa oveja tiene mejor estilo que papá.
Despues pasaron por un túnel que amplificó el ruido de las Vespas. Los niños empezaron a gritar como si estuvieran en una montaña rusa, mientras su madre decía:
— Parece que estamos liderando un desfile de tractores.
Y durante una parada para comer, Felipe sacó un bocadillo de jamón cuidadosamente envuelto. Mientras les colocab una chapa sobre la importancia de respetar el estilo de conduccción de la Vespa, un cuervo bajó en picado y se lo robó.
—¡Ese pájaro es un criminal! —gritó, mientras los niños se retorcían de risa.
Finalmente, llegaron al campo. Aparcaron las Vespas bajo un gran árbol y se tumbaron a descansar. El padre, aún aferrado a su casco como si fuera un trofeo, dijo:
—Esto es libertad, familia. El viento en la cara, el motor en el alma…
—Y ovejas en el camino —añadió la madre, con una sonrisa.
De vuelta a casa, las motos ronronearon bajo las luces del atardecer. Los Felípez eran un espectáculo, con los niños cantando a gritos, los cascos brillando al sol y las Vespas sonando como si fueran dos pequeños bichos de carreras.
No eran rápidas, ni silenciosas, pero si prácticas, pero sobre todo eran únicas. Porque, como decía Felipe, “la vida es mejor en Vespa”.
El mod Bryn Owen
Fotos históricas de Bryn Owen, 17 años, de Leicester, mostrando su scooter Vespa 100 Special de 100 cc, que cuenta con 34 espejos y 81 luces tanto delante como detrás, todo comprado con su propio dinero. Estas fotos fueron tomadas en julio de 1983.
No la pintes LXI
Top box pobretón
Concentración Vespa Club Cuenca
Vespa de socorrro
Mini miniatura
Foro bajo con side
¿Rotativo? ¿Wankel?
La soviética Vyatka
El Vyatka VP-150 es el primer scooter soviético producido por la fábrica de maquinaria Vyatsko-Polyansky. Se fabricó entre 1957 y 1966. Es una copia del scooter italiano Vespa 150GS de 1955. Su sucesor fue el modelo V-150M, desarrollado por el equipo VPMZ.
Origen de la fábrica Vyatka
La fábrica Vyatka (en ruso, Вятка) tiene su origen en la ciudad de Kírov, anteriormente conocida como Vyatka. Esta región ya tenía una fuerte tradición industrial en la era soviética, con fábricas dedicadas a maquinaria, metalurgia y productos de consumo. Durante la posguerra, en la década de 1940, la Unión Soviética buscaba reconstruir su infraestructura y desarrollar soluciones prácticas para la movilidad personal y el transporte.
Inicio de la producción de scooters
En la década de 1950, inspirados por el éxito de scooters italianos como la Vespa, las autoridades soviéticas decidieron desarrollar un scooter similar para el mercado interno. La fábrica Vyatka, con experiencia en metalurgia y manufactura, fue seleccionada para este proyecto.
En 1956, se presentó el scooter Vyatka VP-150, que era claramente un derivado del diseño de la Vespa, aunque adaptado a las condiciones soviéticas. El VP-150 destacaba por ser robusto, fácil de mantener y adecuado para los caminos y climas de la Unión Soviética. Su motor de 150 cc proporcionaba suficiente potencia para desplazamientos urbanos y rurales.
Popularidad y uso masivo
El scooter Vyatka rápidamente ganó popularidad en la URSS. Durante las décadas de 1950 y 1960, representaba una solución asequible y práctica para la clase trabajadora soviética, que necesitaba medios de transporte personales en un contexto donde los automóviles eran un lujo.
Además, su diseño se adaptó bien a las duras condiciones de las carreteras soviéticas, que a menudo estaban en mal estado. El scooter era resistente y fácil de reparar, lo que lo hizo muy apreciado en las zonas rurales.
Competencia y declive
A pesar del éxito inicial, la Vyatka enfrentó competencia de otras marcas soviéticas como Tula y Izh, que también producían scooters y motocicletas. En los años 60, las fábricas soviéticas comenzaron a diversificar su producción y modernizar sus diseños, mientras que el scooter Vyatka quedó algo rezagado en términos de innovación.
Además, la Vespa original comenzó a exportarse más ampliamente, ofreciendo una competencia indirecta pero significativa. En este contexto, la producción del scooter Vyatka cesó a principios de los años 70.
Legado de Vyatka
Aunque la fábrica dejó de producir scooters, el nombre Vyatka sigue siendo recordado como un símbolo de la era de oro de los scooters en la Unión Soviética. Hoy en día, los scooters Vyatka VP-150 son objetos de colección entre entusiastas de vehículos clásicos. Su diseño robusto y su conexión con la historia soviética los convierten en piezas únicas en la historia del transporte.
Además, el legado industrial de Vyatka se mantuvo a través de la diversificación de la producción en la planta de Kírov, que continuó fabricando maquinaria y productos metálicos hasta bien entrado el siglo XX.
Mira mamá…
Husky
Hugo no era un husky común; tenía ojos de un azul brillante como el cielo y un corazón lleno de aventuras. Su mejor amigo y dueño era Paco, un chico que amaba tanto a Hugo como a las motocicletas, especialmente a su Vespa.
Cada mañana, cuando el sol asomaba por el horizonte, Hugo corría al garaje para esperar a Paco. Sabía que, con el primer rayo de sol, comenzaría su aventura diaria. Paco, con su casco ajustado, se subía a la Vespa, y Hugo, con la emoción a flor de piel, saltaba al asiento trasero. Juntos, formaban el equipo de exploradores más alegre del pueblo.
Ese día, decidieron visitar el parque más grande de la ciudad, un lugar lleno de árboles, flores y un lago tan claro que reflejaba el cielo. Mientras la Vespa andaba por las calles, Hugo olfateaba el viento, sintiendo el aroma de las flores y la hierba recién cortada. Su cola se movía como el péndulo de un reloj, marcando el ritmo de su felicidad.
Al llegar al parque, lo primero que hizo Hugo fue saltar de la Vespa y correr hacia el lago. Pero no para nadar, sino para chapotear en el agua. Encontraron un árbol perfecto para hacer un picnic. Paco sacó de su mochila bocadillos y una manta grande donde ambos se sentaron. Hugo, con su cabeza sobre las rodillas de Paco, miraba las nubes, imaginando formas y aventuras. «Mira, Hugo, esa nube parece un trozo de jamón» decía Paco, y Hugo ladraba, como si dijera: «¡Quiero!»
El sol comenzó a bajar. Ya era hora de volver a casa. Hugo se subió de nuevo a la Vespa, esta vez con la lengua fuera del cansancio y la emoción del día. Paco y Hugo, con el viento en sus caras, regresaron a casa, donde ambos se acurrucaron en el sofá, listos para soñar con más aventuras.
Y así, cada día, Husky Hugo y Paco vivían pequeñas historias llenas de risas, amistad y el zumbido de una Vespa, demostrando que la magia está en las aventuras más simples y en la compañía de un buen amigo.
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