Off road a la casa abandonada

El viento soplaba fresco en la tarde de Halloween, mientras el sol comenzaba a descender en el horizonte. Gabriel había decidido celebrar la festividad de una manera inusual este año. En lugar de las típicas fiestas de disfraces, optó por una aventura solitaria. Se propuso explorar una construcción abandonada en las afueras de la ciudad, una antigua leyenda sugería que estaba embrujada. En su amada Vespa vintage, Gabriel partió hacia su destino.

Emprendió su viaje con entusiasmo, disfrutando de la brisa otoñal que acariciaba su rostro. La Vespa zumbaba mientras avanzaba por las pequeñas carreteras, rumbo al campo. A medida que se alejaba de las luces de la urbe, la carretera se convirtió en un camino de tierra irregular. Las ruedas de la Vespa crujían bajo el peso de la tierra y las hojas, pero Gabriel no se dejaba intimidar.

La construcción abandonada estaba situada en un bosque, rodeada de hiedra y de árboles retorcidos que parecían querer ocultarla del mundo. El lugar tenía una apariencia lúgubre, con ventanas rotas y un tejado parcialmente derruido. Al acercarse, el sol aún arrojaba suficiente luz para disipar las sombras, pero la atmósfera seguía siendo inquietante.

Gabriel se adentró en el edificio. El interior estaba envuelto en un silencio profundo, solo roto por el eco de sus pasos. Exploró cada rincón. El lugar exudaba una sensación de abandono y desolación.

Mientras exploraba, los ruidos del viento y el crujido de las hojas afuera parecían cobrar vida propia, como si la construcción estuviera susurrando secretos de su pasado.

Decidió abandonar el edificio y regresar a la Vespa. La salida fue más rápida de lo que hubiera deseado, ya que una extraña sensación de ser observado lo acosaba. Cuando subió a la moto y comenzó a alejarse, Gabriel miró hacia atrás y creyó ver una sombra en una de las ventanas del edificio. Aceleró con el corazón latiendo rápido y no miró atrás hasta que estuvo nuevamente en la ciudad, lejos de aquel lugar abandonado.